MANIFIESTO 8M ASEXUAL COMMUNITY ESPAÑA (ACEs)

 

El sistema sexista y patriarcal en el que vivimos actúa en todos los ámbitos y sectores de nuestra sociedad, dividiéndonos en sólo dos categorías posibles (hombres y mujeres, obviando la existencia de los géneros no binarios) e imponiendo dos tipos de roles diferenciados y contrapuestos en función de la categoría en la que te hayan encasillado al nacer. Mientras que las mujeres deben ser empáticas, atentas, sensibles o serviciales, los hombres deben ser duros, protectores, independientes y no tan sensibles.

 

Este sistema tampoco es ajeno a la asexualidad, al igual que para el arromanticismo,  ya que la acefobia o asexualfobia actúa de manera diferente según nuestra identidad de género. Hoy por ser el día que es nos centraremos en nosotras (nosotres).

 

Desde la óptica de la sexualidad, el patriarcado impone a las mujeres que seamos puras, castas e inocentes pero que, a su vez, estemos a merced de las “necesidades” del hombre que tengamos al lado o al hombre de turno, véase el acoso callejero y las agresiones sexuales en el trabajo, espacios de ocio, la calle, etc. Es decir, se pretende que vivamos nuestra sexualidad para otras personas pero no para nosotras mismas.

 

A la discriminación por motivo de género le añadimos la acefobia que sufrimos por ser mujeres o identidades femeninas del espectro asexual, además de otras discriminaciones que podemos sufrir por nuestras orientaciones afectivas (arrománticas, panrománticas, birrománticas, homorrománticas…) por nuestros cuerpo, raza, etnia, religión, capacidades…y que nos sitúan en una posición aún más vulnerable: invisibilizadas, patologizadas, discriminadas y desprotegidas ante los prejuicios y odio que recaen sobre nosotras y cuyo origen podemos identificar en el machismo, principalmente.

 

Al explicar nuestra orientación sexual muchas de las respuestas son frases tipo: “tranquila, conmigo será diferente”, “conmigo vas a saber lo que es bueno”… decidiendo una vez más lo que es bueno para nosotras, surgiendo una desigualdad de poder en las relaciones sexuales y afectivas.

 

Nosotras, las mujeres asexuales e identidades femeninas, suponemos una amenaza directa al sistema patriarcal ya que desde nuestra orientación sexual desafiamos la concepción aloheterosexista que nos exige que sintamos atracción sexual (alosexismo) y sólo hacia los hombres (heterosexismo), necesariamente. 

Además, cuestionamos la obligatoriedad del sexo; tener que estar disponibles para ellos, principalmente, acomodándonos a sus deseos y demandas y anulando la capacidad de decidir y disfrutar libremente de nuestros cuerpos.  

 

El 8M ha llenado las calles con la famosa revolución sexual de las mujeres. Frases que reivindican el papel activo de la mujer en su sexualidad: que tenemos deseo sexual, atracción, que tenemos derecho a tener relaciones sexuales con quien queramos, que podemos llevar la iniciativa. No obstante, en este empoderamiento nos olvidamos a las personas para las que el sexo no tiene un papel tan importante y su NO es visto como represión sexual, incluso frigidez.

El empoderamiento tiene que ser diverso, inclusivo, donde decir un NO a tener relaciones sexuales no implique ninguna consecuencia, ninguna presión social ni sexo-afectiva.